El Año Bisiesto

Se dice que ocurre cada cuatro años, para ajustarnos a la duración del año solar. Y esto gracias al calendario Juliano, del año 46 a. C., que calculaba la duración de una año solar en 365,25 días, es decir, 365 días y 6 horas. Así cada cuatro años se aumentaba un día en el mes de febrero para compensar las las 6 horas (0,25 días) que no se podían contabilizar en los años anteriores.

Sin embargo, según el calendario Gregoriano, de finales del siglo XVI, un año bisiesto no puede ocurrir cada cuatro años, pues la duración de un año solar no es de 365,25 días, sino de 365,249190402 días, es decir, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,25 segundos. Hay, por tanto más de 11 minutos de diferencia, que cada 128 años generan un desfase de un día. Para evitar esto, el calendario Gregoriano estableció la siguiente norma: la duración básica del año es de 365 días, pero serán bisiestos aquellos años cuyas dos últimas cifras sean divisibles por 4, exceptuando los múltiplos de 100 (1700, 1800, 1900, ...), de los que se exceptúan a su vez aquellos que también sean divisibles por 400 (1600, 2000, 2400, ...).

Ejemplo: 1896 fue bisiesto, pero no así 1900. En cambio, 1996 y 2000 sí fueron bisiestos.

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    07-03-2024
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